Sylvain Chomet, Director de Attila Marcel

Attila Marcel (ver artículo) es la primera película de imagen real del director Sylvain Chomet, después de sus películas animadas Bienvenidos a Belleville y El ilusionista. Attila Marcel fue presentada en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2013 y se encuentra disponible actualmente en Video on Demandpara España, Italia, Alemania, Polonia, Austria y Hungría.
Aquí presentamos algunos extractos de una entrevista con el director.

¿Qué es lo que le hizo pasar de películas animadas a esta película de imagen real?
Filmar con actores era uno de mis sueños de la infancia, pero nunca pensé que podría lograrlo: trabajaba con dibujos. Este fue un trabajo diferente para mí. Claudie Ossard fue quien me dio la oportunidad en 2006 al ofrecerme un segmento en Paris, je t’aime. Hacer una película animada es más costoso que una película de imagen real. Así que financiar el proyecto fue complicado y, una vez que el dinero estaba asegurado al fin, tuvimos problemas con los cronogramas, que eran mucho más largos que los de otras películas cortas del proyecto. Entonces, le sugerí a Claudie hacer una película de imagen real. Eiffel Tower fue una experiencia fundadora: me sentí realmente como pez en el agua.

Attila Marcel es en realidad una canción de la banda sonora de Bienvenidos a Belleville.
Un día tuve la idea para el título. Lo escribí en un papel y lo dejé en la mesa del comedor. Pensé: “¡Esta será una película!”. Estábamos en el año 2000, yo estaba trabajando en Bienvenidos a Belleville y se me vino a la cabeza esta canción […] Solo tenía algunas escenas, y también supe que sería sobre luchar y que habría mucha música.
Attila Marcel es la historia de un joven que vive controlado por sus tías y cuyos sentimientos se congelaron en el momento que sus padres murieron, cuando tenía dos años. Sus tías hicieron lo opuesto a lo que una madre debe hacer: lo asfixiaron sin siquiera intentar entender quién era realmente o qué quería hacer. […] Básicamente, el film se trata de su relación con las mujeres: la madre, las tías, Madame Proust […] y, por supuesto, la joven violonchelista china, Michelle.

El personaje de Madame Proust es sensacional.
¡Es el antídoto para las tías! En su casa, todo está muy iluminado, totalmente opuesto a lo que es el apartamento que Paul comparte con sus tías, que es muy oscuro, limpio y simple (excepto por algunas pinturas ancestrales). ¡Bastante siniestro! Cuando Paul lo descubre, está tan deslumbrado que le duelen los ojos. 

Madame Proust tiene un jardín en el cuarto piso de un edificio de estilo Haussmann, hace pociones espectaculares, lucha por salvar el planeta y ofrece consultas pagas…
Cuando se promocionó esta película, me encantaría haber escrito: “¡Attila Marcel, un tributo a las drogas, el budismo y el ukelele!” […] Hay un lado misterioso del apartamento de Madame Proust: al igual que en la mitología budista, uno tiene que pasar por un largo pasillo para poder llegar a la luz.

Cada vez que está en el piano, Paul se atiborra con dulces.
Me gustó la idea de que Paul coma sin parar para poder superar su aburrimiento. Las masas dulces dejan migas, y una vez que empiezas a comer una, no puedes parar. […] También hay un lado infantil en las masas dulces: a Paul lo dejan ir a comprarlas a la panadería e ir al parque. Esos son los únicos momentos de libertad que se le permiten. Y eso es lo que será su ruina, o, en realidad, lo que lo salvará.

La música siempre tiene un rol importante en sus películas.
Aunque no lo sea […], veo a Attila Marcel como un musical. Con Franck Monbaylet, que escribió todas las piezas de piano, hicimos que cada uno de los personajes tenga, por así decir, su canción, y cada pieza se escribió en un tiempo de tres cuartos: cuando bailas una pieza que está en tres cuartos, te balanceas, algo así como cuando meces a un niño o tienes a alguien en tus brazos.

miércoles, 21 de octubre de 2015, de Cineuropa

facebook

twitter

youtube