Entrevista: Ralf Huettner, director de Perdido en Siberia

Al contrario que muchos profesionales del sector, Ralf Huettner es un autodidacta de pocas palabras. Y elige cuidadosamente las que dice. Su película Perdido en Siberia fue estrenada en las pantallas germanas en el 2012 y estará disponible a través de VoD el 5 de septiembre en la colección Comedias Francesas de Walk This Way. Es “una comedia en la que un hombre cualquiera (Joachim Krol, aclamado por la crítica por Corre, Lola, corre), un encargado de logística, va a Siberia, donde se da cuenta de que la vida puede ser distinta y vuelve a encontrarse con su sentido del humor”, explica el realizador.

Huettner llegó al cine de rebote. Empezó haciendo teatro. En 1980, mientras estudiaba en la Universidad de Televisión y Cine de Múnich, tuvo una lesión “muy grave” en la pierna “tras hacer siete tomas de un salto. Significó el final de mi carrera como actor, así que decidí dedicarme a escribir y dirigir”.

Su salto a la fama se produjo en 1993 con Texas –Doc Snyder Hält Die Welt in Aten y al año siguiente con Voll Normaaal, ambas comedias sin más pretensiones que entretener. “Me puso en el mapa”.

Ya en 1992, con Der Papagei, Huettner demostró que podía manejar registros políticos con soltura.  La historia de un hombre normal que posee el don de la dialéctica y es secuestrado por la derecha para usarlo se valió del sentido del humor para abordar un tema serio, no sólo puso en evidencia el talento de Huettner para la juxtaposición, sino que fue uno de los mayores éxitos de la carrera del mítico intérprete alemán Harald Juhnke. “Escribí el guion a su medida y luché porque lo interpretase él. La televisión quería un actor 'serio', no él. Lo veían como un cómico borracho, pero era mucho más que eso”, explica el director.

“Siempre está bien tener un actor en mente mientras escribes”, prosigue Huettner, quien en 2010 dirigió Vincent Wants to Sea, todo un éxito en Alemania, donde fue visto por más de un millón de personas. Florian David Fitz interpreta a un joven con síndrome de Tourette que parte en un viaje hacia el mar junto a sus amigos y las cenizas de su madre. “Quiero ver la verdad. Necesito una empatía con el personaje. El público tiene que quererlo y entenderlo, reír con ellos y no de ellos”.

“Cuando haces una comedia, la gente más sencilla es la que ofrece más posibilidades. Tiene objetivos y además le pueden ocurrir cosas malas.” “Hace poco vi la francesa Intocable. Es maravillosa, estupenda, inteligente”, dice. “La serie estadounidense Breaking Bad es otro ejemplo, sobre un profesor de química que se convierte en un fabricante de drogas. ¡A nadie se le ocurriría una historia así en Alemania!”

Huettner es claro acerca de sus intenciones: “Quiero entretener a la gente. Es algo mal visto en Alemania. El arte está considerado por encima del entretenimiento. El entretenimiento bien hecho durante 90 minutos es una obra de arte en sí mismo”.

Fuente: Cineuropa

Perdido en Siberia – Tráiler:

viernes, 2 de septiembre de 2016, de Cineuropa

facebook

twitter

youtube